Orientaciones para la autoevaluación de programas de TIC: buenas prácticas para la acreditación con CONAIC
Guidelines for the self-evaluation of ICT programs: good practices for accreditation with CONAIC
Palabras clave:
Autoevaluación, Acreditación, Buenas prácticas, Programas académicos de TIC, Self-assessment, Accreditation, Good practices, ICT programsResumen
La evaluación de programas académicos en Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) es fundamental para asegurar la calidad educativa y avanzar hacia la acreditación nacional e internacional. Este artículo tiene como objetivo identificar buenas prácticas y proponer orientaciones que fortalezcan el proceso de autoevaluación con base en el marco de referencia del Consejo Nacional de Acreditación en Informática y Computación. A.C. (CONAIC). La metodología se basó en una revisión documental y en el análisis colaborativo de experiencias compartidas en la mesa de trabajo “Internacionalización de los Programas Educativos en TIC”, celebrada en junio de 2025. Como resultado, se identificaron elementos del instrumento de autoevaluación que requieren mayor precisión, así como prácticas exitosas relacionadas con liderazgo, trabajo colaborativo, capacitación y sistematización de evidencias. Una autoevaluación sólida exige compromiso institucional, claridad metodológica y alineación con estándares internacionales, lo que propicia la mejora de la calidad educativa y facilita procesos de acreditación.
The evaluation of academic programs in Information and Communication Technologies (ICT) is essential to ensure educational quality and advance toward national and international accreditation. This article aims to identify good practices and propose guidelines to strengthen the self-evaluation process based on the CONAIC reference framework. The methodology was based on a document review and collaborative analysis of experiences shared at the Internationalization of ICT Educational Programs working group, held in June 2025. As a result, critical categories of the self-assessment tool that require greater precision were identified, as well as successful practices related to leadership, collaborative work, training, and systematization of evidence. A robust self-assessment requires institutional commitment, methodological clarity, and alignment with international standards, which promotes the improvement of educational quality and facilitates accreditation processes.